Annel Tapia: el viaje de una pionera

Hay personas que caminan toda su vida siguiendo la ruta que ya había sido trazada por otros, para construir sus sueños, aspiraciones y logros de forma semejante a otras antes que ellas. Claro que, esa opción no podría existir sin aquellas personas que se atrevieron a forjar su propio andar; esas que, como diría Antonio Machado, no tuvieron más camino que sus huellas e hicieron camino al andar. Cuando hablamos del baloncesto femenil en México, Annel Tapia sin duda es una de esas pioneras.

La actual líder, y capitana, de las Barreteras de Guadalupe formó parte de la primera generación de jugadoras que hicieron la transición de ligas y equipos con calidad, pero sin la estructura necesaria para vivir de eso, a consolidar la primera liga profesional en nuestro país. Así, Annel, a quien de niña y joven ni le pasaba por la cabeza salir de su natal Morelia para jugar baloncesto, contribuyó a allanar el camino para muchas otras grandes jugadoras que actualmente brillan en la Liga Mexicana de Baloncesto Profesional Femenil.

 

Deportista de toda la vida

La ´Capi´ de Barreteras nos cuenta que su relación con el deporte es casi tan vieja como su memoria: “En la casa de mi abuela, los domingos se reunía toda la familia Tapia y enfrente había una unidad deportiva muy grande. Básicamente, desde que me acuerdo, ahí íbamos a jugar basket, fut, a correr.”

Desde los 4 o 5 años ya empezaba a probar estas y otras formas de mantenerse activa y jugar, pero tendría que pasar un poco más de tiempo para encontrar su primera gran pasión deportiva: el tae kwon do. A los 8 años su gusto por esta arte marcial la llevó a entrar de lleno en ella, contando siempre con un gran apoyo de sus padres Isidra Suazo y Abner Tapia. Empezó a entrenar a diario, participar en competencias y desarrollar una disciplina que hasta la fecha le ayuda a mantenerse como una de las jugadoras más serenas de la Liga.

Claro que, deportivamente, Annel nunca fue niña de un solo amor. Paralelamente a su acción como taekwondoin, durante el resto de la primaria y toda la secundaria complementaba este ejercicio con prácticas de voleibol y baloncesto. Esto probablemente contribuyó, como ocurre con muchas grandes figuras del deporte, a desarrollar un sólido arsenal de habilidades motrices que en el futuro le serían de gran utilidad.

Aunque su trayectoria y su pasión parecían guiarla a seguir dedicada al tae kwon do, con chispazos de otros deportes, eventualmente la naturaleza colectiva del baloncesto acabó por seducirla. Si bien en las artes marciales se entrena y se compite en grupo, cada persona participa (gana o pierde) de forma individual; es más aislado. “Está la parte de viajar en equipo, una vibra distinta por el compañerismo, es algo que me gustaba y me sigue gustando mucho.”

Para cuando llegó a la prepa, con un grupo de amigas de diferentes escuelas, se conformó un cuadro muy bonito que logró mucho éxito en Morelia y, por lo mismo, trascendió para competir en un nacional en Toluca. Ahí consiguieron un tercer lugar, pero no quedaron satisfechas; regresaron un año después para llevarse los máximos honores. Y abrir nuevas puetas.

 

Salto inesperado

Para Annel, que tenía relativamente poco tiempo de entrenar de tiempo completo, las cosas empezaron a ocurrir con sorprendente velocidad. Su juego en el campeonato nacional le ganó sus primeras ofertas de beca para estudiar la universidad fuera de su estado natal, lo cual jamás le había pasado por la cabeza. Por si esto fuera poco, también llegó una convocatoria a una preselección nacional juvenil, en una concentración que se realizó precisamente en su casa (Morelia). Ahí empezó a entablar vínculos con otras grandes jugadoras que la animaron a buscar la mejor opción para seguir con sus estudios y su trayectoria deportiva.

Después de hacer pruebas en varias universidades, acabó por inclinarse por el Tec de Monterrey (campus Monterrey) bajo la tutela del coach Alberto Alegría. La oportunidad fue maravillosa pero no fue una transición sencilla, desde adaptarse a la ciudad, al campus y hasta encontrar su camino con la carrera adecuada.

“Yo vivía con mis papás, no puedo decir que lo tenía todo fácil, pero era muy cómodo estar con la familia, llegar a tu casa y ya tienes comida, o que tus papás te regañan o peleas con tus hermanos pero los tienes a todos cerca. Vivía en mi burbuja, mi Morelia, donde me sabía mover, pero llego a una ciudad que nunca había visitado y el mismo Tec es como una mini-ciudad con personas de todo el mundo. Es otro estilo de vida, muy diferente sin papás y sin hermanos. Fue complicado, también por la transición de escuelas públicas a privada, y hubo momentos en que me quería regresar. Pero me adapté y me gustó.”

Inicialmente su plan era estudiar ingeniería industrial, pero se dio cuenta que no era lo suyo, justo cuando estaba en la búsqueda de una nueva opción se encontró con una exposición de muebles que la hizo cuestionar quién habría hecho eso. La respuesta trajo consigo la inspiración para una nueva opción: el diseño industrial.

Así como el baloncesto fue la punta de lanza para llegar a Monterrey, encontró la pasión en una carrera día a día la hacía esperar las clases con ansia. Se adentró en el conocimiento de distintos materiales y en la creación de todo tipo de objetos, pero al final logró conectar sus dos grandes intereses: su proyecto final de su última materia fue la creación de los tenis.

Cuando llegó el cierre de su vida universitaria, en lo académico y deportivo, parecía que ahí quedaría la carrera de Annel en el baloncesto. En ese momento no existía una opción para seguir jugando en una liga organizada de primer nivel, por lo que se trasladó a Puebla donde consiguió su primer trabajo en una empresa de materias primas. Jamás sospechó entonces, que estaba por presentársele la opción de ser una de las pioneras del baloncesto profesional en México.

 

De pasión a profesión en el baloncesto

Mientras empezó a trabajar encerrada en una oficina, lo cual no soportaba, recibió el contacto de una amiga de muchos años que estaba en Guanajuato y le dijo: “Oye, Annel, hay esta liga ¿Quieres venir a jugar los fines de semana?”. Esto despertó su curiosidad y, cuando le platicaron más al respecto, se decidió a jugar con las Freseras de Irapuato en la LIBAFEM.

Claro que no fue un salto directo al profesionalismo completo, tuvo que pedir permiso en su trabajo y compensar con más horas en otros días, para poder moverse a jugar. De hecho, en ese momento no se veía a sí misma como profesional: “No ganaba como profesional. Era como venir a jugar y ya, como ´merce´ (mercenaria).” Realmente los ingresos en ese momento, por más que le pagaran sus gastos para los juegos, no eran suficientes para vivir. Afortunadamente las cosas empezaron a cambiar.

Las Freseras se convirtieron en Mieleras, se movieron a Guanajuato y vivieron transiciones en diferentes ligas. La paga mejoró, la seriedad fue creciendo y misma Annel gradualmente se acostumbró a invertir más en su preparación física. Los cambios resultaron positivos, durante los tres años que estuvo con el equipo, se consolidó su estructura dentro y fuera de la cancha para cristalizar todo el trabajo con un campeonato en 2015 (después de dos terceros lugares en las temporadas anteriores).

A partir de 2018 llegó la profesionalización en toda la extensión de la palabra: dejó de tener un trabajo entre semana, al fin se mantenía por completo de su trabajo como jugadora. Considera un gran logro el que se ha conseguido con todo este proceso: “En mi caso de estar en el Tec, terminar y decir: ´ya se acabó mi carrera deportiva, tengo que ponerme a trabajar (en otro ámbito).´ Ahora las chavas salen, o desde el universitario, y ya están pensando y poder jugar profesional y ganarse la vida con eso. Creo que es un gran logro.”

Ahora que los equipos han seguido creciendo, con presencia de toda una estructura profesional de directivos y equipo deportivo alrededor de las jugadoras, se tienen grandes beneficios que hace unos años parecían un sueño. Son elementos clave que ayudan al desempeño de todas las jugadoras en la LMBPF, pero quizá ningunas los disfruten tanto como las que abrieron camino y que siguen activas: mujeres como Brisa Silva, Itzel Villegas y la propia Annel Tapia.

 

Llegada a Zacatecas

Después de varias campañas que le brindaron importantes satisfacciones con diferentes equipos de la LMBPF y de algunas otras ligas, Annel complementó sus andanzas como jugadora profesional con el desarrollo de una carrera complementaria: entrenadora personal. No trabaja con un club, propiamente dicho, ya que su enfoque principal está en el desarrollo de habilidades individuales. También ha dirigido equipos completos, pero su prioridad se orienta a trabajar en el desarrollo de jugadores a los que a veces no se les brinda la atención necesaria o la enseñanza debida.

“He visto muchos lugares donde tienen 20 niños y dos entrenadores ¿Qué atención le pueden brindar a cada uno? Para mí esto puede ser muy frustrante, por eso me gusta tener a un niño aquí con la atención personalizada para enseñarle y desarrollarlo. A mí es lo que me gusta, transmitir lo que sé, y es a lo que me dedico fuera de temporada.”

Esta visión de enriquecer a quienes la rodean, al llegar a un conjunto talentoso pero muy joven, la distinguió rápidamente para ganarse el lugar de líder y capitana del equipo. Esto no fue una decisión del entrenador o de la directiva, sus propias compañeras la reconocieron de manera natural. Con esto, a la par de su producción como jugadora, brinda un gran complemento para el desarrollo de sus compañeras en todos los aspectos.

“Pareciera que es semejante la situación en el basquetbol estudiantil y el profesional. Acá en el profesional es cuidarte un poco más, dentro y fuera de la casa. La herramienta de trabajo es tu cuerpo y si no lo cuidas no vas a llegar muy lejos. Se trata de cuidarlo en todos los aspectos: físico, mental, emocional, es un todo.”

Con esto, en todo momento está pendiente para mantenerse en el mejor nivel posible y ayudar a que sus compañeras hagan lo propio. Es parte de una visión profesional, pero también del compromiso con una directiva y una afición que la han recibido con los brazos abiertos, haciéndola sentir más que bienvenida: “Me agrada, me agrada bastante la respuesta de la afición, han mostrado que son muy diferentes a lo que hay en otras ciudades.”

Así, con inspiración, profesionalismo y compromiso, esta pionera del baloncesto mexicano enriquece a Barreteras y ¿Por qué no? Quizá esté sentando las bases para ser parte de un nuevo hito, traer a zacatecas su primer campeonato profesional femenil.

 

Trece preguntas para conocer mejor a Annel Tapia

Color: no tengo favorito, solo me gustan los colores fuertes

Comida: pastas y salmón

Postre: todos pero mas galletas marias con leche

Pasatiempo: leer, escribir, dormir

Libro: varios pero el que siempre llevo conmigo “entrenamiento mental”

Música: depende de mi estado de animo, toda me gusta

Programa de TV: no veo tv

Marca de teléfono: iphone

Placer culposo: café, hotackes y wafles

Equipo NBA: ninguna. WNBA, Aces de Las Vegas

Ciudad: Morelia, mi favorita

Tenis: Kobe 🥰

Modelo a seguir: Mi papá